Nuevo formato, nuevas especialidades, nuevas prácticas y más avance en el NUEVO curso de OLFATO que empieza ¡¡¡este mes de abril!!

Nuestro curso de olfato siempre ha sido especial, sé que eso puede decirse de cualquiera de ellos, pues todos están diseñados y realizados con atención y cuidado, pero el de olfato sumaba algunas características adicionales: en primer lugar, sólo podíamos hacerlo con tiempo fresco y húmedo para que los perros no se agotaran o aprendiesen a trabajar a medio gas, pero incluso con esta precaución la prácticas del domingo por la tarde tenían que estar diseñadas de manera que fueran ligeras y divertidas para los perros, que si no se agotaban en exceso. Recuerdo que Eva, que fue alumna con Gastón, me señalaba con preocupación el excesivo cansancio que mostraba Gastón durante un par de días tras cada fin de semana del curso de olfato. Era un curso muy divertido, pero muy exigente: como esas vacaciones activas que requieren unas vacaciones tranquilas posteriores para recuperarse.

Este año habíamos programado nuestro curso de olfato para el trimestre abril-junio, pues reiniciamos actividades en La Caja Verde y queríamos hacerlo con el curso más satisfactorio para los perros participantes de entre los que hacemos: el del olfato. Además, es la época más agradable para hacer un curso presencial.

Para hacerlo en estas fechas cambiamos y ampliamos el temario: sumando la búsqueda de objetos, el reglamento SpTr del que abriremos club en breve, y un protocolo adicional de rastreo, que permite un aprendizaje y trabajo óptimo a cualquier temperatura o nivel de humedad. Seguía siendo un curso agotador para los perros, pero ¡¡era aún más divertido!!

Sin embargo sucedió algo, que nos ha llevado a cambios más radicales ¡y beneficiosos! En este curso: unas semanas antes de cualquiera de nuestros cursos presenciales, hacemos una consulta a médicos expertos para saber cómo garantizar la máxima seguridad y mejor actuación ante la COVID-19 durante su impartición, pues las previsiones de largo plazo dan lugar a medidas que pueden mejorarse reajustándolas de acuerdo a cada momento epidemiológico. 

Y es que la situación está mejorando al ritmo previsto, y esto lleva a que nos hayan propuesto reducir el tiempo de clase diaria presencial, que era de ocho horas, a únicamente cuatro, lo que -junto al seguimiento de las normas de seguridad- reduce a prácticamente cero las posibilidades de contagio allí, y que, además -si se imparten durante las mañanas- evitan problemas con los toques de queda y reducen la necesidad y posibilidades de interacción de los alumnos con terceras personas durante el largo descanso del mediodía.

 En EDUCAN creemos que es imprescindible seguir las indicaciones y consejos de los especialistas sanitarios, por engorrosas que sean, para que superemos la pandemia y recuperemos la normalidad lo más rápidamente que sea posible, lo que implica cambiar la forma de impartir este curso tan especial, convirtiendo esta en una edición diferente, lo que la hace doblemente especial.

Bicho de Fontemordant (IGP3, IGP-IFH) y Bomba del Tiempo de Fontemordant (IGP3) nos acompañarán como profesoras de excepción mientras preparan la sección de rastreo de la Copa de España de IGP

Las clases serán únicamente por las mañanas, de 10 a 14 horas, horario español peninsular, y para completar el horario total se realizará durante las mañanas de todos los fines de semana entre el 17/18 de abril, inicio del curso, hasta el 3/4 de julio que finalizará. Este es un cambio muy relevante, porque antes se realizaba en fines de semana alternos, uno sí, uno no, con ocho horas diarias de clase. Y, aunque requiera más viajes para quienes vivan fuera de Madrid, tiene notables ventajas y beneficios para los perros, las clases, el avance (y para quienes vivan en Madrid ni te cuento).

En primer lugar, es mucho más descansado y tanto alumnos como perros pueden mantener un máximo de capacidades, avance y disfrute. Esto no es poca cosa, ni palabras vacías para hacer atractivo este cambio, porque el trabajo de olfato es muy agotador para los perros (y para los alumnos), por eso los domingos por la tarde teníamos diseñadas prácticas que implicaban bajadas de criterio y búsquedas más lúdicas y relajadas, porque los perros estaban ya cansados para seguir avanzando. Este nuevo formato nos permite (1) muchas más y (2) mucho mejores prácticas, (3) mayor avance de los perros y (4) mejor aprendizaje de los alumnos. Pero, además, trabajar tutelados cada semana en lugar de cada dos, promueve un avance mucho (5) más afinado, y una construcción del trabajo (6) más sólida y precisa, pues se evita la acumulación de pequeños fallos durante un periodo largo. 

También para los asistentes online es ventajoso, al (1) no tener que permanecer en ningún caso ocho horas ante el ordenador, (2) pudiendo ver las clases grabadas en cualquier momento (también los asistentes presenciales tienen acceso a la grabación de las clases para repasarlas), e incluso pudiendo (3) asistir e interactuar en directo en aquellas clases que requieran su participación, pero (4) viendo en diferido las que tengan un carácter principalmente expositivo. Esta flexibilidad se conjuga con el seguimiento y tutela que todos los alumnos recibirán desde My EDUCAN, algo fundamental en un curso que implica mucha práctica, que puede grabarse, colgarse y seguirse desde My EDUCAN para reducir prácticamente a cero el riesgo de que los perros consoliden errores durante los días que no hay curso o que los alumnos online que han visto una clase en diferido por cualquier motivo no puedan plantear sus dudas y preguntas de manera rápida y efectiva.

Y, bueno, no sé si será una ventaja, pero este horario permite que  yo imparta algunas clases, en colaboración con Bicho, que es la que sabe más de esto (me permito señalar, a efectos publicitarios, pero también con orgullo de padre. que Bicho es la perra más joven de la historia que ha participado y aprobado en la Copa de España de Rastro Deportivo IGP-IFH, dos años y tres meses, mientras que el siguiente perro más joven en presentarse y aprobar tiene cuatro años largos). 

Bicho preparándose como profesora de esta edición especial del curso de olfato

Además, para compensar el cambio de planes para quienes ya estaban apuntados, este año, excepcionalmente, os expondremos y explicaremos la preparación en la sección de olfato de los perros del Club deportivo EDUCAN para acudir a la Copa de España de IGP los días 22 y 23 de mayo, por lo que tendréis la ocasión de seguir la preparación real de perros de competición a través de verlos trabajar en vivo, ver videos, planificaciones y conversaciones con nosotros. Un contenido extra que consideramos significativamente interesante y valioso.

Así que este año tendremos un curso de olfato completamente diferente a lo normal, irrepetible y en el que esperamos que nos acompañéis, porque va a ser divertido, provechoso y un punto de partida para muuuchas cosas 😉

Para informarse más, apuntarse, interesarse y todo el espectro de consultas posible, podéis escribir a formacion@educan.es, por Whatsapp al 617478450 o comentar en este post.

En abril volvemos a La Caja Verde, y con ¡¡curso de OLFATO!!

La progresiva mejora de la situación y las extraordinarias medidas de seguridad frente a la COVID de nuestras instalaciones (consúltalas todas pinchando aquí) nos hacen volver a la presencialidad o sea que ¡¡se abre de nuevo La Caja Verde!!

Nos hace mucha ilusión volver estar con vosotr@s y por ello hemos programado algo especial para este trimestre de primavera, el más agradable y bonito para acudir con vuestro perro a La Caja Verde.

Impartiremos nuestro curso más importante, el que más alumn@s ha recibido y del que provenís muchos de vosotr@s, el que permite conocer en profundidad la base conceptual y técnica de toda nuestra propuesta el Curso de ADIESTRADOR PROFESIONAL y TÉCNICO en GESTIÓN del COMPORTAMIENTO CANINO COGNITIVO-EMOCIONAL, que realizaremos en formato de fines de semana y entre semana. 

Si te interesa hacerlo, ya sea por primera vez o actualizándote -con el descuento del cincuenta por ciento que tienes en cualquier curso que repitas- puedes pinchar aquí para saber más. 

Pero eso no es ninguna noticia, ni, desde luego, ninguna sorpresa.

Queríamos empezar este trimestre de una manera ilusionante y especial para quienes ya sois nuestr@s alumn@s ¡¡y para vuestros perros!!, y por eso hemos adaptado y modificado nuestro curso de Adiestrador ESPECIALISTA en TRABAJOS DE OLFATO, el que más disfrutan los perros participantes, para ofrecerlo por primera vez en el trimestre de primavera, y además híbrido

Pero eso sí, en formato muy reducido: únicamente dieciocho plazas presenciales y seis plazas online para aprender todo lo que importa del trabajo con la nariz de los perros, desde trabajos sencillos para que los perros se diviertan en cualquier momento y lugar, hasta trabajos técnicos para adiestrar perros de rastro deportivo -IGP-IFH, IGP, Campagne, Mantraling…- o funcional, perros de localización de sustancias deportivos o funcionales o señalización de objetos (StPr), pasando por el uso del olfato como herramienta de mejora de problemas comportamentales, como la ansiedad, el estrés, el miedo o la agresión.

Si quieres saber más de este curso pincha aquí.

A mediados de la semana que viene empezaremos a anunciarlo, pero os lo contamos primero aquí, en My EDUCAN, para abriros una ventana de oportunidad de unos días para informaros y, si os interesa, apuntaros antes que nadie.

El EFECTO de CONTRASTE y los problemas que puede darnos a quienes adiestramos

Un caso muy especial e importante para los entrenadores sobre las expectativas instrumentales y su influencia sobre la motivación de incentivo es lo que se denomina efecto de contraste por cambio en la magnitud de la recompensa, al que para acortar llamaremos únicamente efecto de contraste.

El efecto de contraste es el empeoramiento que existe en la realización de una conducta instrumental cuando existe una disminución importante entre la expectativa sobre el refuerzo que se obtendrá al realizar dicha conducta y el refuerzo obtenido.

Este efecto se observó y demostró al entrenar a dos grupos de animales[1] para realizar una misma conducta, en uno se utilizó una recompensa muy apetecible durante un periodo de entrenamiento y en otro una recompensa menos valiosa, como parece razonable aquellos animales a los que se les entrenó con la recompensa más apetecible tuvieron un aprendizaje mejor que los que recibían la recompensa de menor valor. Hasta aquí todo según lo esperado, por eso los entrenadores usamos recompensas valiosas: queremos que nuestros pupilos aprendan lo mejor posible.

Pero había una segunda parte en este experimento, tras el periodo de entrenamiento se sometió a los animales a una prueba: se les hacía realizar la conducta, y ambos grupos recibían el refuerzo de menor valor, tanto los que se habían entrenado con ese tipo de refuerzo como los que entrenaron con los refuerzos más apetecibles. Esta situación no es ajena a quienes practican entrenamiento deportivo en cualquiera de sus vertientes: entrenan habitualmente a sus perros con los refuerzos más interesantes que pueden ofrecerles (comida, juguetes) en el momento de ofrecer la conducta, pero durante la competición, el día de la prueba, sólo pueden usar otros estímulos de menor intensidad puntual, como caricias discretas o palabras afectuosas susurradas en voz baja, estímulos que se usan menos para adiestramientos de competición porque dan un aprendizaje menos rápido y dinámico.

Pues bien, los animales que tenían expectativas de recibir el refuerzo de más calidad empeoraron su conducta durante la prueba mientras que los que tenían la expectativa de un refuerzo de menor calidad, que fue el que efectivamente recibieron, siguieron mejorando su respuesta durante la realización de la prueba. La caída en la realización de la conducta del grupo que había recibido la recompensa de más calidad resultaba tan brusca que en la prueba su eficacia bajaba muy por debajo del grupo que recibía la recompensa de menor calidad. Si alguna vez ves en internet videos de entrenadores que muestran trabajos extraordinarios, pero sin embargo no tienen éxito en las competiciones es muy probable que estés viendo un ejemplo claro del efecto contraste. Esto resulta particularmente nocivo a nivel didáctico para los adiestradores noveles, pues muchas técnicas parecen dar un resultado óptimo, pero en realidad requieren unos altos niveles de refuerzo para mantener su validez, lo que las hace vistosas pero ineficaces para su aplicación en adiestramientos, ya sean de manejo, ya sean de competición deportiva.

Recordemos que en el experimento ambos grupos de animales recibieron la misma recompensa, tanto en número de ocasiones como en calidad, durante la prueba, pero, pese a ser reforzados de igual manera un grupo empeoró estrepitosamente la calidad de su conducta mientras otro la mejoró. Esto nos muestra que lo realmente importante para el entrenamiento de animales no son los reforzadores usados, sino la expectativa que generemos en el perro y su concordancia con la situación final de trabajo que se encontrará. Cuando estos valores son muy divergentes, aunque el trabajo parezca avanzar rápido, nos enfrentaremos a un potencial desplome de su calidad en el momento en que deba ser funcional el entrenamiento, lo que nos lleva a recomendar de manera preferente aquellos reforzadores que podamos utilizar, aunque sea de manera muy ocasional, durante la situación final de trabajo, sea esta la que sea en cada caso y especialidad (manejo del perro durante sus paseos en un adiestramiento comercial, obtención de altos puntajes en un adiestramiento deportivo, búsqueda eficaz en un perro detector…). El único factor que en los perros parece contrarrestar en cierta medida el efecto contraste es, curiosamente, el refuerzo social que implica trabajar con una persona querida[2].

El efecto de contraste nos muestra que un mismo reforzador será más o menos eficaz según sean las expectativas que tenga el perro: el valor de un refuerzo disminuye si el perro tiene expectativas de recibir uno de mayor valor.

Quizá la implicación práctica de todo esto se entienda mejor si hacemos otra modificación en el gráfico, que vuelva más explícito el problema, porque «pequeña» y «grande» parecen términos más claros de lo que son al hablar de la recompensa:

Las recompensas que hacen a los perros mostrarse rápidos, vistosos, activos, intensos… son las que más nos pueden causar el efecto de contraste, volviendo nuestro espectacular adiestramiento en ineficaz para el tutor en el día a día o desnudándolo de puntos en el trabajo deportivo. Además, cuando tenemos un problema de adiestramiento, instintivamente nos vamos hacia recompensa más activantes, con lo que entramos en un ciclo de limitación de resultados del que podríamos no salir nunca.

¿Cómo evitar o, al menos reducir, los problemas causados por el efecto de contraste? De eso hablaré el miércoles en TPPyTQ en IG

(Texto modificado y ampliado de Tu perro piensa y te quiere, Dogalia 2014)


[1] Crespi 1942, los animales eran múridos. Después se ha reproducido en bastantes especies, entre ellas la  nuestra, con iguales resultados.

[2] Pongracz, Peter; Hegedus, Dorottya; Sanjurjo, Beatriz; et al. 2013.

Bienvenid@s a My EDUCAN

Esto es aire

Quizá lo único bueno que estos tiempos (que Terry Pratchett llamaría “tiempos interesantes”) hayan traído, sea haber descubierto la potencia, cercanía y facilidad de uso de internet para el trabajo con perros, para el trabajo de quienes trabajamos con perros. Todo lo que habíamos vivido a nivel formativo, así como de entrenamiento y comportamentalismo canino era apenas la punta del iceberg de las posibilidades.

¿Realmente era ayer cuando nuestros clientes tenían que aprender a realizar ejercicios con sus perros replicando una o dos repeticiones que nosotr@s hacíamos en una sesión presencial, sin apoyo de videos demostrativos siempre disponibles para que accedieran a ellos cuando lo necesitaran para recordar con exactitud la técnica? ¿Realmente era ayer cuando no podíamos ver el avance de nuestros clientes hasta volver a su casa días después?

¿Realmente era ayer cuando teníamos que programar viajes cruzando el mundo para compartir conocimientos, invirtiendo todas las horas, toda la atención, todo el dinero durante un tiempo concreto?

¿Realmente era ayer cuando para formar parte de un club deportivo canino sólo disponíamos de acudir un par de días concretos a la semana a unas instalaciones, rezando porque hiciera buen tiempo, y luego apañarnos solos, medio improvisando, en el parque?

¿Realmente era ayer esa edad de piedra del comportamentalismo canino?

Quizá un virus de inacción, de acomodo, de ininteligencia llevaba muchos años comiéndose por dentro al comportamentalismo y entrenamiento canino, alejándonos a un@s de otr@s y enfrentándonos, ralentizando todo lo que hacíamos y aprendíamos. Nos hemos movido por lo espeso y hemos creído que su pesadez e incomodidad eran inevitables.

La distancia y la simultaneidad han sido las principales limitaciones comunicativas que han sufrido y lastrado el avance de nuestro sector de forma orgánica en TODOS sus aspectos, en TODAS sus áreas: desde la formación, hasta el trabajo directo con perros. Y no lo sabíamos ver, era como el agua para los peces: invisible porque nos rodeaba por completo.

Una comunidad que vence la distancia y la simultaneidad de presencia es una comunidad que ha vencido a la lentitud pesada del agua y que puede empezar a moverse por el aire con ligereza. El tiempo y el espacio son dimensiones virtuales en nuestra profesión, y así debemos entenderlos.

Una comunidad que se vuelve híbrida, incorporando el espacio virtual compartido no como un añadido sino como sus alas para volar es una comunidad que suelta todos sus lastres y entra en una nueva era de eficacia, sencillez, diversión y avance colectivo que beneficia a tod@s sus componentes.

Y esto es My EDUCAN.

#MYEDUCANesAIRE

Algunos consejos para ayudar a perros con discapacidades sensoriales

Cuando un perro tiene limitaciones en su percepción del mundo su conducta puede alterarse, para ayudarle disponemos de diferentes herramientas de intervención comportamental.

La disminución de las capacidades auditivas y/o visuales no es algo excepcional como pudiera parecer en un primer acercamiento, sino algo frecuente en perros geriátricos, y, si tenemos la suerte de ver envejecer a nuestro perro, es casi seguro que tendremos que afrontar alguna de estar mermas.

1 Ayudas técnicas a la discapacidad

En primer lugar quiero mencionar las ayudas técnicas para asistir a perros con dis- capacidades sensoriales, porque a veces parece que todas las pautas que recomiende un comportamentalista tienen que ser conductuales, pero con frecuencia las ayudas técnicas están entre las más relevantes, las más sencillas y las que mejor pueden ayudar al perro a recuperar la seguridad en sí mismo y el interés por interactuar con su entorno.

Las dos ayudas técnicas más importantes de asistencia sensorial son los collares de vibración para perros que no oyen y los arneses táctiles para perros que no ven.

Los collares de vibración para perros que no pueden oír vibran de manera similar a como lo hace un móvil cuando pulsamos un botón en un mando a distancia. Esto sirve para informarle de que nos vamos a dirigir a él y/o para enseñarle acciones que debe realizar a distancia de su tutor, como acudir a la llamada o detenerse ante una situación de riesgo. La mejora que implica que podamos enseñarle consistentemente conductas como la llamada no es menor, un perro puede aumentar mucho su calidad de vida cuando puede ser soltado de manera segura en sus paseos. Es importante, debido a que el elemento sorpresa que supone la aparición de la vibración podría generar miedo en el perro, hacer una presentación adecuada de estos collares.

Recomiendo que el perro vea el collar en nuestra mano, promoviendo que lo explore y vea que vibra, para ello podemos poner también varios trocitos de comida en nuestra mano, junto al collar. Tras esta presentación (si resulta exitosa) podemos ponérselo y mantenerlo sujeto por la correa para bloquear respuestas reactivas que pudieran afectar la buena relación del perro con el collar, cuando esté atento lo activaremos y le ofreceremos algo de comida, después, al activarlo, es buena idea iniciar un trabajo de olfato. Cuando el perro reconoce la vibración, pero no se inquieta por su aparición sino que genera un estado emocional positivo, es cuando podremos iniciar la enseñanza de las conductas de manejo y convivencia con él.

Los arneses táctiles para perros con mermas severas en sus capadidades visuales llevan un arco delantero de material relativamente rígido fijado a un arnés “tradicional” que al tocar un obstáculo se lo trasmite táctilmente al perro, funcionando de manera equivalente a la de los bastones (o líneas) que usan las personas con discapacidad visual para transitar por las calles. Así se permite que los perros puedan gestionar su entorno físico sin tropezar, adaptarse a cambios de ubicación o modificaciones en su casa de manera rápida y emocionalmente segura. Estos arneses son una auténtica bendición para los perros que no pueden ver, algunos cambian por completo cuando empiezan a usarlo: perros que parecían retraídos o cuidadosos se descubren como activos, entusiastas y aventureros. Resulta muy emocionante estar ahí y ser parte del cambio hacia la felicidad con tan solo hacer una recomendación de compra.

Los arneses táctiles permiten a los perros ciegos percibir obstáculos frontales   con tiempo suficiente para gestionarlos con seguridad. Fotografía gentileza de OrtoCanis.

Pero debe hacerse un proceso de adaptación al arnés, aquí el riesgo es que el perro, al moverse con libertad con él puesto, pueda golpear inesperada y fuertemente algo con el arnés y que se le trasmita una sensación desagradable, causando el efecto contrario al deseado. Pueden llegar incluso a no querer moverse tras topar violentamente contra algo.

Nos aseguramos de que las primeras informaciones recibidas desde el arnés sean suaves, claras y que se produzcan con el perro emocionalmente estable. Un  paseo de la correa, con el perro tranquilo, en el que el arnés no golpee fuerte contra nada, sino asegurándonos de que haga contactos suaves suele ser suficiente. Pero si el perro es muy sensible podemos hacer un paso previo, que consistirá en moverle del arnés: el contacto agarrando nosotros el arnés y usándolo como “asa” para cambiar la dirección del paseo del perro es muy eficaz y le provee de una sensación no percusiva, óptima para evitar sobresaltos y malas experiencias iniciales.

2 Gestión de cambios

Pero, por supuesto, nuestro trabajo para mejorar la salud comportamental del perro con discapacidad visual no acaba con la recomendación de usar asistencias técnicas. Hay trabajo comportamental que hacer.

 En perros con discapacidades sensoriales. la introversión o inseguridad son problemas emocionales causados con frecuencia por la falta de adaptación a su discapacidad y debemos atenderlos. En muchos casos es frecuente la necesidad de reconstruir en paralelo las bases sobre las que se sostiene su salud emocional.

2A Formas de acercamiento

Debemos buscar y sistematizar cómo acercarnos a los perros con discapacidades sensoriales, de manera que podamos ser percibidos lo antes posible, evitando aparecer de golpe a su lado o tocarles cuando no lo esperan.

Los perros con fuertes limitaciones auditivas o visuales (las dos discapacidades sensoriales más frecuentes) pueden sorprenderse o asustarse cuando hacemos un cambio en el entorno, al encontrarse de golpe a un sujeto social –nosotros, otra persona u otro perro- a su lado, o al notar que son tocados sin haber percibido el acercamiento de quien lo hace. Estas son situaciones potencialmente insalubres.

Las formas de acercamiento adecuadas son aquellas en las que el perro percibe con anticipación suficiente a los sujetos que se le acercan para evitar la sorpresa ante su aparición o contacto, idealmente deberían ser percibidos antes de entrar en su distancia de conflicto.

Por ejemplo, podemos acercarnos a un perro con discapacidad visual severa hablándole. Con un perro que no nos oye, el acercamiento será frontal, por delante, de manera que tenga ocasión de vernos.

2B Avisos

Los avisos son una forma importante de ayudar a gestionar los cambios, puesto que no siempre es posible que todo el mundo se acerque correctamente, debemos tener alguna forma de avisarle sobre la cercanía de un tercero que no conoce o no respeta la manera adecuada de presentarse ante el perro con discapacidad sensorial.

Un aviso es una información sensorial originalmente neutra que es presentada de manera no sorprendente antecediendo a una información sensorial que podría resultar sorprendente, de manera que el perro pueda aprender a prever la aparición de la información sensorial potencialmente sorprendente para gestionarla adecuadamente a nivel emocional y tener la posibilidad de responder a dicha aparición con conducta voluntaria y controlada.

Por ejemplo, un par de vibraciones cortas con un collar de vibración o tensar y destensar dos veces la correa con la que le estemos paseando pueden ser buenas maneras de avisar a un perro que no puede percibirlo de que se le acerca un individuo, pudiendo así localizarlo y prepararse para la interacción con él. En cada caso y situación debemos diseñar formas de aviso suficiente para evitar (o al menos minimizar) las sorpresas sociales. Recordemos que es un recurso recurrente (y eficaz) en las películas de terror el que alguien se gire y se encuentre de golpe a una persona que no estaba allí, para los perros no es diferente.

2C Presentación de cambios en el entorno

Pero no solo las interacciones sociales pueden mejorarse, también la manera de afrontar cambios físicos del lugar donde vive, como nuevos muebles, reubicación de los antiguos, cambios de suelo… pueden facilitarse con una adecuada presentación de cambios del entorno.

La presentación de cambios en el entorno es la manera sistematizada y reproducible de acercar a un perro de manera segura, permitiéndole reconocerla y explorarla, a alguna modificación de su entorno físico que podría sorprenderle o dañarle debido a su dificultad para captarla con antelación.

Es muy eficaz acercar al perro tranquilo y activo hacia la novedad, con medidas de seguridad, como llevarle de la correa para limitar sus movimientos iniciales y así evitar que se sorprenda o tope con la novedad, promoviendo que la explore y conozca de manera pausada y tranquila, incluso haciendo trabajos de olfato cerca para facilitarlo.

Pero también la forma de introducir cambios en el entorno es relevante, a veces nos gusta renovar por completo nuestra casa: mobiliario, suelos ¡incluso quitar o poner alguna pared o puerta! Esto para un perro ciego puede ser algo muy intenso emocionalmente y duro de afrontar, particularmente si hablamos de un perro geriátrico que puede tener sus capacidades cognitivas algo mermadas. En personas ancianas los cambios bruscos de rutina, sobre todo los que incluyen novedades, parecen potenciar la aparición de disfunciones cognitivas propias de la vejez. En los perros no tendría porqué ser diferente.

La forma correcta de introducir cambios en el entorno es progresivamente, esperando a que el perro con disfunción sensorial los conozca y aprenda de uno en uno. Cuando esto no es posible debemos diseñar siempre un trabajo de soporte emocional, de acuerdo a lo expuesto al hablar de salud y gestión emocional, para evitar que la acumulación de novedades en su hogar genere inseguridad, sobreexcitación o malestar en el perro.

Una forma particularmente efectiva de avisar de los cambios –sobre todo de los bruscos- es marcarlos con algún olor característico que hayamos destinado a este fin, por ejemplo aroma de salvia, que pulverizaremos sistemáticamente en los lugares donde hayamos introducido un cambio, así el perro sabrá desde una distancia suficiente que algo es distinto y podrá acercarse en “modo explorador”, evitando los riesgos de golpearse, sorprenderse, desorientarse o incluso asustarse. Convertimos la situación potencialmente negativa en parte de nuestro programa de enriquecimiento ambiental. En algunas ocasiones en las que hemos realizado esta forma de marcado de las novedades, pudimos comprobar cómo los perros generaban unas expectativas muy positivas ante la posibilidad de explorarlas, prefiriéndolas en algunos casos a los trabajos de olfateo,  y compensando perfectamente el riesgo de inhibición exploratoria que podría generar una discapacidad sensorial en un ambiente imprevisible.

3 Entrenamiento de desarrollo perceptivo

Adaptarse a una percepción del mundo limitada es algo que la mayoría de los perros hacen por sí mismos con gran eficacia: es habitual que quienes viven con perros que no oyen o ven tarden un tiempo en descubrir su discapacidad.

Sin embargo este proceso puede optimizarse si les ayudamos a entrenar sus capacidades olfativas y táctiles, afinándolas.

3A Trabajos de olfato

 El comodín del bienestar y la felicidad canina (cuando no sepas qué hacer haz olfato), los trabajos de olfato, de diferente tipo son de gran ayuda, y todos los entrenadores medianamente competentes conocen una suficiente variedad de ellos.

3B Entrenamiento háptico

Menos conocido es el entrenamiento háptico, que, en su definición operativa, va algo más allá de lo meramente táctil, haciendo referencia a “la percepción del individuo del mundo adyacente a su cuerpo mediante el uso de su propio cuerpo” e implica un proceso ordenado de entrenamiento para que el perro sienta que su cuerpo le servirá como herramienta de conocimiento, de exploración, del mundo. Podríamos decir que lo táctil tendría una cualidad más pasiva, mientras que lo háptico es más prospectivo: no solo recibimos información al tocar algo, sino que movemos la manos a su alrededor para conocer su forma y dimensiones, lo apretamos para ver su dureza… ese es el sentido de háptico como recurso técnico: enseñar la exploración prospectiva y eficaz a través del tacto.

¿Qué cosas le podemos enseñar en un entrenamiento háptico?

Exploración de novedades: Le enseñaremos a acercarse a nuevos objetos y tocarlos con su nariz, esto puede hacerse con un olor atractivo (o una gama de olores) sumado a una superficie del objeto a explorar agradable y facilitadora, como la felpa o el cuero. Buscamos que el perro aprenda a iniciar el contacto con un objeto nuevo usando una parte sensible de su anatomía, que le garantice actuar con cuidado y recoger suficiente información de detalle sobre dicho objeto (es estable o inestable, qué tamaño tiene…), permitiéndole una interacción con él afinada y segura.

Primer contacto social: El objetivo es el mismo que la exploración de novedades, pero referido a interactuar con sujetos sociales como perros o personas. Aquí tendremos dos frentes de actuación:

  1. Ofrecer un primer contacto social táctil: El perro explorará a una nueva persona o perro, después de ser avisado de su presencia según se indicaba en el punto anterior, usando su olfato. Si desea iniciar un contacto social táctil con dicha persona es óptimo enseñarle a tocarle con los laterales de su cara, lo que (1) da continuidad natural al olfateo, (2) impide que el perro sea demasiado brusco o (3) poco claro en sus intenciones. Para entrenarlo le daremos suficiente volumen al siguiente ejercicio: una persona querida le deja al perro sus manos a oler y tras hacerlo le acaricia los laterales de la cara, cuando el perro está disfrutando de las caricias puede interrumpirlas brevemente para que el perro le reclame continuar tocándole la mano con la cara. Cuando lo hace continúan las caricias. Debe señalarse que a algunos perros no les gusta esta forma de primer contacto o les cuesta aprenderla, si es así pueden buscarse alternativas como que el perro toque con su cuerpo a la persona o apoye su cabeza sobre ella, son contactos menos sutiles y afinados, pero si el perro los prefiere son los adecuados.
  2. Recibir un primer contacto social táctil: Aquí debemos elegir una zona del perro que no resulte muy sensible como primer lugar para ser tocado con suavidad al iniciar un contacto social, lo que se hará después de que él ofrezca un primer contacto. Así un perro que no puede ver, tras escuchar a una nueva persona, olerla y ofrecerle una interacción amigable sabrá dónde será tocado inicialmente. Esto es importante para su seguridad emocional, pues un contacto tosco y/o en un lugar inadecuado es algo muy incómodo para cualquier perro, pero aún más para los que no pueden verlo venir.

Equilibrio y desplazamiento seguro: También enseñaremos al perro a caminar sobre diferentes tipos de suelos preparando actividades de “avanza y resuelve”, en las que obtendrá comida por ir avanzando voluntaria y tranquilamente sobre ellos. Tiene una importancia particular enseñar a los perros que no ven a afrontar y gestionar superficies inestables, aprendiendo a equilibrarse sobre ellas o a valorar cuándo el desequilibrio es tan pronunciado que no conviene intentar pasar sobre ellas.

Entrenamiento sensorial:  Los sentidos pueden afinarse, algo muy interesante con el tacto si el perro tiene una discapacidad visual, auditiva o ambas (algo, recordemos, no infrecuente durante la vejez). Para lograrlo enseñaremos, por ejemplo, diferentes contactos con nuestra mano como señales de entrenamiento, en particular es muy eficaz que tocar al perro  en una misma parte de su cuerpo tenga significados diferentes según el nivel de presión o movilidad de nuestra mano: usando la diferencia de presión podríamos hacer que un contacto suave en el lateral significara tumbarse, uno algo más firme sentarse y un tercero con mayor firmeza ponerse de pie, o bien, usando cambios de movilidad, la mano quieta puede ser la señal para tumbarse, si movemos la muñeca y le damos unos centímetros de movilidad hacia un lado sentarse, mien- tras que cerrarla y abrirla apoyada en el mismo lugar puede significar ponerse de pie. Existen cientos de posibilidades que afinan el tacto del perro, mejorando su capacidad háptica para relacionarse y entender su mundo a través de ella.

Modificado, con permiso del autor (que para eso soy yo) de Los perros necesitan LIBERTAD Libro I Conocer y cuidar la SALUD COMPORTAMENTAL de los perros, Dogalia 2018